Crece tráfico aéreo en México: se compran tres aviones por semana

Por precios “cada vez más económicos” y una mayor apertura por parte de las aerolíneas, el flujo de pasajeros ha crecido sustancialmente. Sólo entre 2010 y 2015, el Aeropuerto Internacional de Guadalajara ha atendido a 48.6 millones de usuarios. Según cálculos del Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP), la cada vez mayor afluencia de personas en la terminal podría suponer un riesgo de saturación para los primeros años de la próxima década.

Esa realidad ya alcanzó a la Ciudad de México. Desde septiembre de 2014 se emitió una declaratoria de saturación en el campo aéreo: una acumulación de vuelos desde las 07:00 hasta las 22:59 horas. El organismo administrativo “Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano” notificó que desde hace tres años (2013), las operaciones rebasaban el número máximo que puede ser atendido por hora en más de 52 ocasiones.

Cada vez más personas desean trasladarse en avión. Y no sólo quienes usan los servicios de traslado público comercial que acuden a tramitar su boleto con aerolíneas, también los particulares que cuentan con el capital para adquirir una aeronave y ponerla en regla ante la Dirección de Aeronáutica Civil de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).

En ese contexto, en los últimos cinco años la flotilla aérea en el país (tanto en unidades de ala fija como de ala rotativa) ha crecido en 983 unidades. Mientras en 2010 había cinco mil 486 vehículos, para septiembre de este año ya eran seis mil 469. En promedio, uno nuevo se agregó a la flotilla cada dos días en los dos mil 100 transcurridos (tres por semana), entre el 1 de enero de 2011 y el 31 de septiembre pasado.

De acuerdo con Miguel Peláez Lira, director de Aeronáutica Civil de la SCT, el trámite burocrático que sigue a la compra de una aeronave es depurado en un tiempo promedio de tres meses. Es él quien opina que la accesibilidad en tarifas es lo que ha incrementado no sólo la cifra de usuarios, sino la cantidad de aeronaves en territorio nacional.

“Si el transporte aéreo cada vez tiene una mayor demanda se debe a las tarifas, que son de mayor acceso, de mayor competencia y más accesibles para los bolsillos. Si me cuesta lo mismo pagar el autobús que el avión, pues mejor me voy en avión porque es un menor tiempo, mayor comodidad y el mismo precio”.

Agrega que el incremento también puede verse como un “termómetro” del desarrollo y crecimiento de la industria. Una tendencia que, además, es de escala global. “Las líneas aéreas nacionales están adquiriendo más aeronaves, más nuevas también y, por otro lado, sus plantillas de pilotos deben crecer en necesidad de un número mayor”.

PERIODO 2010-2015

Se triplican los pilotos

Mientras la cifra de aviones y helicópteros en el parque aéreo mexicano creció de cinco mil 486 en 2010 a seis mil 469 en 2016 (15%), la cantidad de mexicanos que tramitaron una licencia de piloto ante la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) se triplicó en ese periodo.

Datos de la Dirección de Aeronáutica Civil revelan que en el último lustro la cifra de licencias de piloto expedidas creció de tres mil 047 a nueve mil 871: 3.2 veces más.

Hoy, por cada dos aeronaves en el país hay tres pilotos, cuando en 2010 había cuatro por cada uno, respectivamente.

Miguel Peláez Lira, director de Aeronáutica Civil de la SCT, explica que el 10% de los pilotos en el país (987) actualmente trabajan para un particular, regularmente para los empresarios con la suficiencia presupuestal para comprarse una avioneta, jet o helicóptero.

Además, el 44% de éstos (cuatro mil 344) se encuentran en las nóminas de las aerolíneas mexicanas, y el resto (cuatro mil 540) están en trámites para convertirse en pilotos comerciales.

Javier Saravia es uno de los pilotos que trabajan en aerolíneas comerciales. Ya superó las 20 mil horas de vuelo y está a menos de un año de jubilarse. La naturaleza de su trabajo le ha permitido ver el amanecer en el cielo de Alaska y el ocaso del día en Europa, en menos de 24 horas.

Durante sus recorridos ha sorteado obstáculos, como maniobrar tras recibir el impacto de un rayo, pero también ha tenido la oportunidad de observar una aurora boreal a bordo de un Boeing 777. De todo, afirma, “excepto un Ovni”.

¿Por qué hay tantos pilotos que pretenden trabajar en aerolíneas comerciales?, se le pregunta a Miguel Peláez. La razón: está en los vehículos que pueden operar:

“El piloto privado tiene una restricción para volar aeronaves de hasta un peso por número de motores determinados. El comercial tiene una capacidad superior para volar aeronaves con otro peso y más motores o multimotores”.

Sobre la evolución natural de los guías de vuelo, indica que “primero se saca en un proceso para obtener su licencia de piloto privado, y después de ciertas horas de vuelo, y una vez cumpliendo todos los requisitos continúa con el proceso para obtener una licencia de piloto comercial”.

CLAVES

Renta por hora

Motivos. Ya sea para conocer la ciudad desde las alturas, otorgar un regalo de bodas o de cumpleaños, rentar una aeronave es posible. Sin embargo, el precio puede resultar bastante caro.

Opciones. El fotógrafo Sergio Garibay acostumbra a volar por Aerovías Castillo, que ha tendido un puente aéreo desde Magdalena hacia la zona Norte de la Entidad. Incluso realizan recorridos hacia Teúl de González Ortega, en Zacatecas. “Yo consigo las horas de vuelo baratas porque consumo hasta 10 horas al mes en temporada alta, y en temporada baja, al menos tres”. El precio ronda los ocho mil pesos por hora.

Dólar. La contratación no es tan habitual. Menos con los incrementos del dólar. Explica Sergio que Ubercópter, la modalidad de traslado aéreo de Uber hacia Tequila, comenzó a crecer sus costos. “De dos mil 500 pesos ya se fue a los 10 mil. Ya pesa”. Recuerda un cliente que contrató un helicóptero para celebrar el cumpleaños de su papá. “Pagó 100 mil pesos”.

PILOTOS

Del total de pilotos, sólo 10% (987) trabaja para un particular, pero hay cuatro mil 540 más que buscan la licencia comercial, según la SCT.
Tráfico aéreo nacional

Año Aviones Helicópteros Total
2010 5,288 198 5,486
2016 6,219 250 6,469
Diferencia 931 52 983
Nota: No se detalla cuáles son comerciales, privados o públicos.

Pilotos Aeronaves
2010 3,047
2016 9,871
Diferencia 6,824
SABER MÁS

En México hay tres tipos de matrícula para identificar las aeronaves registradas ante la Dirección de Aeronáutica Civil de la SCT:

XA.- Unidades de vuelo comercial.
XB.- Unidades de vuelo privado.
XC.- Unidades de vuelo propiedad del Estado (Ejército, Policía o Gobierno).

Fuente: Dirección de Aeronáutica Civil de la SCT.

GUÍA

¿Qué dice la Ley?

El artículo 14 de la Ley de Aviación Civil, publicada el 12 de mayo de 1995, establece que el servicio de transporte aéreo privado comercial sólo debe operar en las áreas autorizadas por la SCT.

Para autorizar un permiso de transporte aéreo (de uso privado y particular), el interesado debe presentar una serie de documentos personales y describir el uso que dará a su aeronave, así como el punto en donde establecerá su base de operaciones.

Si la unidad será usada para fotografía aérea, la Secretaría de la Defensa Nacional deberá otorgar un permiso adicional.

La certificación

Cualquier persona (física o moral) que desee utilizar una aeronave debe contar con un Certificado de Explotador de Servicios Aéreos (AOC), cuyo trámite comienza con 75 días de anticipación a la fecha en la que se desea iniciar operaciones. Sin embargo, la Dirección de Aeronáutica Civil expone que el trámite completo desde que se adquiere la aeronave, y hasta que se lleva al aire, demora cerca de tres meses en promedio.

Espacio blindado

A diferencia de las carreteras del país, el espacio aéreo en México está rigurosamente vigilado. Tanto, que hay puntos por los cuales es imposible pasar.

Estas zonas son, prioritariamente, espacios próximos a bases militares. Aunque hay lugares restringidos al paso/aterrizaje de aeronaves porque se busca la preservación del medio ambiente o incluso del patrimonio histórico.

En México, la SCT establece tres categorías: zonas prohibidas, restringidas y peligrosas. “Tienen regularmente una dimensión establecida a lo vertical y a lo horizontal”. Las autoridades militares y de seguridad regularmente están exentas de estos lineamientos, particularmente cuando están llevando a cabo una operación de riesgo.

Miguel Peláez Lira, titular de Aeronáutica Civil, explica que no hay registros de violaciones en la Dirección a su cargo. “Como son áreas publicadas, todos los pilotos que recorren el espacio aéreo nacional las conocen y respetan”.

Percances

Sólo este año se han registrado 34 accidentes aéreos en territorio nacional. Uno de ellos, que involucró un globo aerostático, ocurrió en marzo pasado en el Estado de Hidalgo. Dos personas murieron y cinco más resultaron con lesiones de consideración, entre ellos el capitán de la nave, quien debido a la gravedad de sus heridas entró en estado de coma.

De acuerdo con el funcionario federal, México busca reducir la cantidad de percances aéreos aunque, advierte, no necesariamente todos concluyen con muertes. Afirma que la Secretaría y las autoridades de Control de Tránsito Aéreo “van en una buena dirección” en este sentido. Para 2010, Aeronáutica Civil contabilizó 93 percances en el país.

AERONAVES PRIVADAS, UN LUJO DE POCOS

Ida y vuelta a la capital… ¡en dos horas y media!

“Tres horas en la carretera a Chapala para llegar al Aeropuerto Internacional. ¡Tres horas!”.

Rafael González realizaría un viaje de negocios “exprés” hacia la Ciudad de México sólo para firmar un documento importante y regresar a Guadalajara. Había proyectado que su viaje le demoraría medio día, pero el tráfico echó al traste su agenda. Postergó la cita.

La única vía de enlace hacia el Aeropuerto Internacional de Guadalajara se convirtió en su pesadilla. Además de estar una hora antes para librar los filtros de la terminal, debía poner a prueba su paciencia por la acumulación de vehículos, y uno que otro choque que empeorara aún más el recorrido.

Para mantener a flote su empresa y estar al pendiente de su buena operación, debe hacer esos viajes de forma constantemente, por lo que decidió no aguantar más y echar mano a la cartera. Así fue como se compró dos aeronaves y próximamente hará lo propio con un helicóptero, que en el mercado está valuado en 980 mil dólares.

Buscó por internet. Encontró unidades de su agrado y las ordenó. La empresa incluso le permitió elegir el color de los interiores y cualquier adecuación estética que deseara.

El empresario, quien decidió usar ese nombre por cuestiones de seguridad, también contrató a un par de pilotos que ahora están al pendiente de sus necesidades. “Ellos elaboran un plan de vuelo, alistan la bitácora, llenan el tanque con turbosina y realizan el servicio que se requiera. Todo dura cerca de 15 minutos y, en media hora, máximo, queda listo el vuelo. Llego y me estaciono en el área privada y abordo mi avión”.

Calcula que, una vez que reciba su helicóptero, podrá llegar a su hangar en cinco minutos, realizar su viaje a la Ciudad de México, firmar cualquier documento importante o atender a sus clientes y estar de vuelta en sus oficinas de Guadalajara en alrededor de dos horas y media, máximo.

Rafael es uno de los pocos mexicanos que puede costearse una aeronave. De hecho, él se encuentra en un sector aún más exclusivo, pues pudo costearse tres. Sus pilotos, quienes también lo han instruido para volar en situaciones de emergencia, reciben en promedio 50 mil pesos. Además, les paga un seguro de vida y de gastos médicos.

¿Es muy costoso contar con un avión?, se le pregunta al empresario. “Mucho”, responde.

La turbosina es relativamente barata: para diciembre del año pasado, cada litro tenía un costo de 5.92 pesos. No obstante, la cantidad requerida para llenar el tanque de una aeronave sí se traduce en un alto costo. “Volar, despegar, checar el avión cada determinado tiempo, pagar a los pilotos… todo tiene un precio, y no es barato”.

EN 40 MIL PESOS, VIAJE PRIVADO A LA CIUDAD DE MÉXICO

Mientras un vuelo comercial puede costar cerca de cinco mil pesos en un recorrido de ida y vuelta a la capital del país en las aerolíneas más importantes, un vuelo privado puede costar hasta 40 mil pesos .

“Pero si van siete u ocho personas ya se pagó solo el viaje”, explica el empresario Rafael González

“ Entre muchos cuesta lo mismo que un vuelo comercial, pero con la comodidad de ir en un avión privado. Así me voy a la hora que quiero, como yo quiero y con quien quiero. En ocasiones trato de meter la mayor cantidad de pasajeros posibles y no hago la hora de espera ni absorbo retrasos: esa es la gran comodidad de contar con una aeronave privada”, indica Rafael González.

¿Y los vuelos internacionales?, se le pregunta: “Sucede casi lo mismo. Un vuelo, por ejemplo, a Las Vegas, cuesta alrededor de 100 mil pesos para una persona (en un vuelo privado). Pero si metes a ocho, ya te sale. En vuelos largos es mucho más caro volar en privados que en comercial; en vuelos cortos lo compensas fácilmente”.

También la revisión de documentos a personas que llegan en vuelos privados, agrega, es más relajada. “La visa y el pasaporte los entregas una vez que aterrizas. No haces las filotas. Llega (el Departamento de) Migración y te revisan, especialmente contigo… pero eso también tiene un costo”.

LOS COSTOS Y MODELOS

Aeronave Valor aproximado (dólares)
Cessna 210 120,000
Piper Navajo 340,000
Beechcraft turbohélice 700,000
Bombardier ligero De 6 a 50 millones
Jet Gulfstream 200 20.5 millones
Jet Gulfstream G450 38.9 millones
Fuente: Precios de mercado.

Operación

Para mantener una aeronave en perfecto estado se deben considerar los siguientes factores:

Hangar. Para evitar el desgaste natural por el sol y el clima, lo mejor es mantenerlo bajo resguardo.

Matrícula. Los trámites para matricular una aeronave demoran alrededor de tres meses. La gestoría demanda un gasto mínimo de seis mil dólares, aunque puede variar en función de la aeronave.

Mantenimientos. Uno cada 50 horas, además una revisión anual. Los costos de los dos primeros rondan los cinco y los 20 mil pesos. La revisión de cada año es meticulosa y demanda un gasto de alrededor de los 300 mil pesos.

Chequeo eventual. Los fabricantes emiten boletines y directivas a los propietarios de sus vehículos. En ellos regularmente se hacen recomendaciones para cambios de piezas.

Combustible. En costos similares a la gasolina, pero necesario en cantidades significativamente superiores en función del modelo de la aeronave. Se surte directamente en los hangares y pistas.

Póliza de seguro. Con un costo que ronda los 70 mil pesos, en función del tipo de cobertura y modelo del vehículo.

Los cambios tras “guerra” contra el narco

Antes de 2009, el parque aéreo en el Estado era mayor al actual. La “guerra” contra el narco que emprendió el entonces Presidente Felipe Calderón, y que entre sus secuelas incrementó la estadística de homicidios, secuestros y extorsiones, obligó a los poseedores de estas aeronaves a deshacerse de ellas para evitarse represalias.

El fotógrafo Sergio Garibay, quien durante las últimas dos décadas se ha especializado en la toma de fotografías aéreas, expone que esa es la razón por la que actualmente es complicado hallar gente que rente aviones o avionetas en Guadalajara.

“Cuando empecé a volar, en 1997, Guadalajara estaba lleno de avioncitos. Mucha gente tenía su avión. Es más: había quién me decía que era más caro tener un caballo que un avión”.

Regularmente, los vehículos se usaban para viajes dentro del Estado, o para un traslado más seguro de las nóminas de las empresas. También la cantidad de aeropistas era mayor. Éstas comenzaron a reducir en cantidad cuando el registro de aeronaves también disminuyó.

Pero el fenómeno no se registró sólo en Jalisco. En el país entero, las personas que contaban con los recursos para adquirir una aeronave poco a poco fueron deshaciéndose de ellas. “Cuando viene el tema del narco, como en el 2009, empezaron a secuestrar a personas porque tenían avionetas. Los dueños eran obligados a transportar drogas y terminaban ‘acalambrados’”.

Al final, el mercado “se cayó”. Eran más los ciudadanos norteamericanos que tenían aeronaves en las ciudades fronterizas con México. “Para ellos es más barato dejar sus aviones en Tijuana, por ejemplo”.

Ante las complicaciones para dar continuidad a su agenda, Sergio Garibay se acercó a las escuelas de pilotos. Les explicó que no tenía interés en aprender a volar (aunque sobre la marcha lo hizo), pero sí en fotografiar desde los aires. Trabajó para diversas empresas, quienes le pedían desde mostrar sus áreas de construcción de nuevos espacios, hasta ver la evolución de sus proyectos.

Hoy conoce a varios pilotos, y él mismo ha visto cómo hay personas que se acerca a ellos para ofrecerles un “empleo”: un negocio turbio, “adentro de la zona federal”.

Al respecto, Miguel Peláez Lira, director general de Aeronáutica Civil de la SCT, reconoce que es complicado detectar este tipo de prácticas, y que en todo caso, el piloto o dueño de la aeronave deben estar conscientes de lo que transportan. Ellos, advierte, deben asumir su responsabilidad.

“En todos los casos, en todas las operaciones, en todos los 76 aeropuertos en el país, cada vez que llega o sale una aeronave de ese aeropuerto está la Policía Federal o el Ministerio Público (…) registrando a todas las personas que van en la aeronave”.

INFORMADOR.MX

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