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Vale la pena reflexionar sobre la Economía Colaborativa; es una herramienta muy poderosa en ciudades medias como la nuestra.

La entendemos como utilizar las grandes virtudes de la digitalización para poner en contacto a quien tiene una necesidad con quien puede resolverla.

Hay ejemplos notables de cómo funciona. Los más relevantes son sin duda Uber y Airbnb, que nacieron precisamente como jugadores en la economía colaborativa, pero que en estos dos casos llegaron a nichos donde existían problemas colosales y al resolverlos se convirtieron en dos gigantes de la digitalización que ya nada tienen que ver hoy con Economía Colaborativa.

Hoy ambas son mega empresas.

Uber nació como la plataforma que ponía en contacto a quien tenía un vehículo, y tiempo, con alguien que necesitaba transporte. Así de sencillo. Claro que al resultar un servicio más barato que el de los taxis creció de manera exponencial. Y en México, donde el servicio de taxis tiene una importante dosis de inseguridad el crecimiento ha sido mayor.

En el caso de Airbnb nace de manera similar, pero poniendo en contacto a quien tiene en su casa una habitación disponible con alguien que necesita hospedaje. En este caso el costo es mucho más barato que el de las grandes cadenas hoteleras y la plataforma ha permitido que los dueños de esas habitaciones tengan ingresos extra que en muchos casos les permite por ejemplo pagar la renta.

A diferencia de Uber, que parece estar llegando a su tope, Airbnb tiene aún posibilidades formidables de crecimiento y más aún en una ciudad como Guadalajara que tiene eventos y exposiciones que demandan una gran cantidad de habitaciones y en ocasiones rebasan la oferta de los hoteles disparando los precios.

Las transacciones tienen un alto margen de seguridad y certeza ya que están amarradas, en beneficio de ambas partes, por medio de una tarjeta de crédito. Bien visto es genial.

Pero la Economía Colaborativa apenas empieza, aún tiene mucho que dar. Sigue ofreciendo grandes oportunidades; es cuestión de pensarlas. Existe ya por ejemplo una aplicación por demás exitosa (App Ayuda), desarrollada en Guadalajara, que pone en contacto a quien necesita un servicio para su hogar, por ejemplo, una reparación menor, con un especialista que puede echarle la mano de inmediato. Además, le ofrece la garantía de conocer por adelantado el precio que le van a cobrar por el servicio. Y el costo se carga a una tarjeta de crédito.

Y como esta aplicación pueden sobrar los ejemplos, se trata de encontrar las necesidades (que son muchas) y la forma de resolverlas. El cómo ejecutan la comunicación y el contacto las plataformas digitales en realidad es lo más sencillo, porque ya están ahí y hay una gran cantidad de personas que conocen la forma de desarrollarlas.

Lo más probable es que todo lo que se puede hacer en Economía Colaborativa no necesariamente crecerá de manera exponencial como ha ocurrido con Uber o Airbnb, pero seguramente puede ser una forma de obtener ingresos para muchas personas que de otra forma estarían limitadas, significa auto empleo y una economía local muy dinámica.

Como dice el refrán: “Siempre hay un roto para un descosido”, la cuestión es ponerles en contacto.

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