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Petróleos Mexicanos (Pemex) registra pérdidas económicas por 359 millones de pesos al día tan sólo por dejar de producir gasolinas, diésel, turbosina y combustóleo desde que la refinería de Salina Cruz, en el estado de Oaxaca, suspendió sus operaciones el martes 13 de junio de este año. Hasta este domingo 2 de julio, la empresa petrolera acumula pérdidas económicas que alcanzan los cinco mil millones de pesos, si se consideran los volúmenes de gasolinas, diésel, turbosina y combustóleo que procesaba hasta mayo de 2017. De acuerdo con la Base de Datos Institucional de la página web de Pemex, al cierre del mes de mayo de este año, la refinería de Salina Cruz, en la región del Istmo de Tehuantepec, producía por día 67 mil barriles de gasolina, 39 barriles de diésel, nueve mil 518 barriles de turbosina y 68 mil barriles de combustóleo. La elaboración de esos productos petrolíferos se interrumpió desde el 13 de junio; primero por la inundación que sufrió la refinería de Salina Cruz, tras el paso de la tormenta tropical “Beatriz” y, después, el miércoles 15 de junio, por la explosión e incendio que se suscitó en el área donde se localizan 14 tanques, que almacenan 500 mil barriles de crudo cada uno.

Además, la empresa petrolera enfrenta otras pérdidas económicas, porque suspendió la exportación de crudo desde la Terminal Marítima que se localiza entre Salina Cruz y el poblado Salinas del Marqués, a donde llegan los buques a abastecerse, para surtir los mercados de Japón, China, Estados Unidos, Centro y Sudamérica. La zona donde la refinería controla el envío de crudo al muelle petrolero fue la más dañada tras el incendio. Al respecto, fuentes de la Terminal Marítima reportaron que el 17 de junio el buque petrolero “Cabo Misaki”, que venía por un cargamento de 300 mil barriles de crudo, no fue abastecido y regresó vacío a California. En un comunicado, Pemex reconoció que no ha restablecido el suministro de crudo de exportación y anunció que “los trabajos de instalación de nuevas bombas para la alimentación de crudo a la refinería ya comenzaron, en un terreno diferente al de la zona donde se suscitó el incendio”. En julio del año pasado, la empresa petrolera informó que en el primer semestre de 2016 exportó, desde la Terminal Marítima de Salina Cruz, 14 millones de barriles de crudo a Corea del Sur y a Japón, principalmente, lo que produjo ingresos por 440 millones de dólares.

Desde que la refinería de Oaxaca suspendió sus operaciones, no hay exportación de crudo a ningún país. Pérdidas por contaminación Al margen de las pérdidas económicas que tiene, por dejar de producir por día 183 mil 518 barriles de productos petrolíferos, así como las pérdidas por la suspensión de las exportaciones de crudo, Pemex deberá pagar por los daños ocasionados al medio ambiente. La lluvia negra registrada el 14 de junio por el incendio en la refinería contaminó pozos de agua para el consumo humano en el poblado de Boca del Río, quemó cultivos en varios poblados cercanos al puerto de Salina Cruz y contaminó la playa de la bahía La Ventosa; asimismo, el hecho provocó la irritación de los pescadores y campesinos de ambas localidades.

En ese contexto, la petrolera enfrenta la exigencia de los pobladores de Boca del Río y bahía La Ventosa, quienes reclaman ser contratados en un programa de empleo temporal para colaborar en la limpieza de la zona. Piden que la empresa se haga cargo de los residuos de crudo que desbordaron los canales de la refinería, que se construya una ruta de escape y se otorgue una compensación económica a los 160 ejidatarios de Boca del Río y 500 pescadores de bahía La Ventosa. Pemex ha ofrecido menos del 50% de lo que demandan. Complejo vulnerable Los programas de mantenimiento integral y seguridad física que involucra aspectos como terrorismo, robo, sabotaje y actos vandálicos en las instalaciones de la Refinería Salina Cruz están siendo castigados por los recortes presupuestales, lo que vuelve vulnerable a dicho complejo. La refinería suma cuatro años con recortes en sus presupuestos para mantenimiento, lo que han obligado a diferir hasta por un año los trabajos u obras encaminados a “garantizar la integridad física del personal y del centro de trabajo”, de acuerdo con información de Pemex.

Programas como el Proyecto Integral: Mantenimiento de la Capacidad de Producción de la Refinería de Salina Cruz 2013-2017; Programa de Mantenimiento Integral y Actualización de Tecnología de Compresores de Proceso en la Refinería “Ing. Antonio Dovalí Jaime” de Salina Cruz Oaxaca, y Seguridad Física de la Refinería Segunda Etapa, tienen un año de rezago en su presupuesto. Los programas fueron puestos en marcha entre 2013 y 2014, con un presupuesto total original de 10 mil 415 millones de pesos. Incluyendo la partida de este año, el monto ejercido se estima en siete mil 779.6 millones de pesos, una reducción promedio de 26 por ciento.

Según la documentación, fue necesario diferir la fecha de conclusión de estos programas de mantenimiento, dos de ellos a 2018 y uno a 2019. Producción a la baja Asentada sobre una superficie de 600 hectáreas, que fueron expropiadas a la comunidad de Boca del Río, la Refinería “Antonio Dovalí Jaime” fue puesta en marcha en abril de 1979 y, desde entonces, se le clasificó como “la más grande del sistema petrolero de refinación en el contexto nacional, con capacidad para procesar 330 mil barriles por día de crudo”, explica el sitio web de Pemex Refinación. Está clasificada como una de las más extensas del sistema petrolero de refinación en el contexto nacional, pues en 2016 procesó 238.6 mil barriles diarios de petróleo crudo; produjo 66.6 mil barriles diarios de gasolinas, 40.6 mil barriles de diésel y 9.7 mil barriles por día de turbosina.

En 2013, procesaba 282 mil barriles diarios de petróleo; producía 93.6 mil barriles diarios de gasolinas, y 59 mil barriles diarios de diésel.

En 2016, procesó 238 mil barriles; produjo 71.5 mil barriles diarios de gasolinas, y 45.6 mil barriles de diésel al día. Hasta mayo de 2017, antes que suspendiera su producción de petrolíferos, la refinería de Salina Cruz procesaba 199 mil barriles de crudo al día, es decir, apenas 60% de su capacidad total; por debajo de la refinería de Tula, Hidalgo, que en el mismo periodo procesó 228 mil barriles diarios. Para el ex dirigente de la sección 38 del sindicato petrolero, Alfredo López Ramos, la tendencia negativa que muestra el proceso de crudo y elaboración de productos petrolíferos obedece a que el Gobierno mexicano, “desde la llegada de Carlos Salinas a la presidencia de México, optaron por vender crudo al extranjero, sacrificaron la producción interna y, ahora, compramos la gasolina a Estados Unidos”. Antes de 1988, México ocupaba el cuarto lugar mundial en producción de refinados. “Ahora, México compra gasolina a lo bestia, cuando antes de 1988 producíamos para satisfacer la demanda nacional y nos sobraba para vender y la tendencia de este gobierno es exportar el crudo.

La producción de gasolinas ya no es prioridad. Por eso, las refinerías ya no producen al 100%”, añadió. López Ramos lamentó que el país enfrente pérdidas millonarias por la suspensión de las operaciones de la refinería, “pero en los dos últimos años el Gobierno mexicano no le metió ni un clavo a la planta”. Este domingo se cumplen 13 días desde que la refinería paralizó sus operaciones. La empresa informó que el reinicio de las actividades podría ser el 30 de julio de este año.

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