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Podría parecer que durante los últimos años, a partir de la crisis y el desempleo, el quehacer de Recursos Humanos se minimizó: no había contrataciones ni presupuesto para formación o retención del talento. Sin embargo, precisamente a través de los cambios a los que se vieron sometidas las empresas para mantener su éxito y garantizar su supervivencia, han evidenciado el valor de estas funciones. La adecuada gestión de recursos humanos constituye uno de los pilares de cualquier estrategia empresarial basada en la mejora de la competitividad, la innovación y la capacidad de adaptación a los diferentes mercados.

A la hora de poner en marcha nuevas estrategias, tradicionalmente la alta dirección ponía su foco en las ventas, olvidando la necesaria implicación de los trabajadores en el proceso. Un error básico que, en los últimos 20 años, ha provocado el fracaso del 70% de los programas de cambio de las empresas.

El escenario actual es diferente y hoy cuando una compañía decide implantar una nueva dirección, lo hace involucrando a Recursos Humanos como socio estratégico desde el principio del proceso. Al igual que otras dinámicas de negocio, la gestión del cambio se vincula hoy con una función más amplia de capital humano, porque se entiende que en la transformación de un negocio, el proceso de gestión de las personas resulta fundamental. En la realidad, las organizaciones no cambian, son los individuos los que lo hacen y corresponde a los responsables de Recursos Humanos promover las actitudes necesarias y asegurarse de que los empleados tengan las capacidades y habilidades para que la evolución empresarial resulte exitosa.

Forbes

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